miércoles, 4 de agosto de 2010
notas
desde hace mucho que una pelea de box no sacude al mundo. hay mucha sangre y muchas drogas y mucha jena jameson o como quiera que se escriba, pero ya no hay prohibiciones o censuras interesantes, ya no hay imagenes clandestinas o personajes que estén en la mira de los más poderosos gobiernos; a nadie ya se le rompe la nariz en un escenario o en un ring, y el sexo pasó a ser bombardeo inevitable para los niños desprevenidos o los niños malintencionados.
uno de estos días quisiera enterarme de un verdadero escandalo.
uno de estos días quisiera enterarme de un verdadero escandalo.
notas.
un recuerdo puede triturar un cerebro. por eso de que hay una sola imagen que se repite, una imagen siempre inútil. después, ya no se sabe si si todo fue un sueño y el resultado es un gran dolor de cabeza y la sensación de que no se tiene vida. pero uno lo supera con una sola caminata y unas cuantas páginas bien leídas de cualquier libro.
notas
quien se haga un catálogo razonado de sus películas favoritas, es un verdadero imbécil. siempre se escuchará en boca de los imbéciles su amor por genet o por tarantino, o por las largas, larguísimas y tediosas películas de arte.
pero bueno, los imbéciles son felices porque por lo general sus películas son películas fáciles de conseguir incluso son siempre probables los re estrenos de pantalla.
últimamente, me he apartado de eso. yo fui un imbécil. no hay que negar que muchas de esas obras son en verdad buenas, pero es cosa de pensarle demasiado, y tanto arte y tanta paz comienzan a ser contagiosas al borde de que no puedes coger con alguien que no haya visto "the pillow book".
tuve que volver a gozar el final feliz. y algunas veces me asquea, otras, son extraños, casi sarcásticos finales en los que cada quien acepta lo que le toca.
y claro, siempre están las de mafiosos.
martes, 3 de agosto de 2010
notas
me pregunto si los actores de porno amateur permanecen tranquilos. algunas veces son chicos deportistas de los suburbios, chicos universitarios y no dudo que católicos. se pueden percibir los nervios, pero hacen que la toma se vuelva espontánea y casi tierna. lo que no puede leerse en las miradas son los remordimientos de conciencia, incluso algunos se vuelven los modelos de base. tener sexo mecánico puede ser tan perturbador como asesinar a tu vecino, no se tratan de experiencias que puedan olvidarse. eso nos habla de una falta de neuronas o de una falta de solemnidad. no tomarse en serio la desnudez ni el dolor puede ser toda una comezón lúdica. he llegado a considerar que son más insomnes los que involucran los sentimientos que los que fácilmente se exponen. al parecer pueden desligarse del juego con toda la libertad y regresar a las camas de hotel con sólo una llamada telefónica. al parecer algunos logran consolidar su normalidad fuera de las cámaras y el acostarse con otros es sólo otra fuente de ingresos. al parecer algunos llegan a disfrutarlo. no es mi intención exponer un juicio o una tesis ética al respecto; sólo me parecería de lo más curioso saber que son oficinistas o que son felices padres, o que son unas luminarias en su campo profesional. entiéndase curiosidad por enterarse de una buena e interesante historia.
imagínense, ya han pasado muchos años y se han esquivado algunos abismos (no dudo que el porno tenga los más turbios y dramáticos riesgos, como las drogas o la anorexia). ahora son venerables adultos. hay una coincidencia, un encuentro en un supermercado, o tal vez algo más arreglado, la casa de alguien o la casa que se alquilaba para los encuentros. y todos se reúnen, todos tienen copas de whisky y todos se ríen. los recuerdos hacen reír.
notas
nunca he considerado a la ciudad un buen tema. atreverse a hacerlo es arriesgarse a pintar postales o a los adjetivos "brumoso", "puta", "sangriento". últimamente no hay lugar más adecuado para la tristeza y la pereza que el transporte público debido a mi falta de audífonos y a que suelo ir a la ciudad al mediodía: el sol es amarillo y las casas y edificios se ven como si hubieran sido aventados. iba en la combi y a mi lado estaban dos muchachas (camisas infantiles, senos triangulares). temía llegar tarde por primera vez con eddie, hasta ahora he mantenido mi récord limpio y eso me da el derecho de reclamarle por la espera, su impuntualidad dura media hora. llegando al metro es cuando me pongo más crispado, pero mis ganas de gritarle a la gente son para provocar sustos y reír que por una misantropía de gabardina negra y difíciles novelas existenciales. cuando llegué a la estación en la que quedamos (un minuto antes de la hora acordada, ¡toma eso perra!) decidí irme a deambular. me metí a un puesto poco interesante de películas y después, cuando quería volver al andén, de repente apareció mucha gente, y mi torpeza se agudiza en esas circunstancias. eddie media hora después pidió disculpas y salimos de la estación rumbo a los rtp.
si eso puede ser material dramático de ficción, reto a cualquiera a que trabaje en mi historia. hay muchos que sienten que pueden escribir algo bueno sobre cualquier cosa, como si la técnica pudiera conquistar a las chicas. yo no, y por eso quiero sacar mi guante de duelos. hay todo un catálogo de paisajes obligados, pero tengo entendido que sirven para eliminar adolescencias; para poder llegar al punto en el que se comienza a ser más fluido y más irrespetuoso por ciertas normas. entonces, ¿por qué la disciplina puede volverse el traje de lentejuelas para algunos? porque esos algunos, de tan monásticos y trabajores, llegan a creer que todo es material sólido para la ficción, o pero aún, para la poesía. otro christian pudo haberse subido a esa combi (con un libro en mano, por supuesto) pensando en el poder que tiene su generación, y escribiría, ya de vuelta a casa, una crónica espolvoreada de polen dorado y de virginidades perdidas.
yo no puedo escribir sobre el tedio y sobre el estar sentado. yo no puedo escribir de manera decente esas veces en las que me quedo mirando la televisión, sobre todo porque puedo trazar un autoretrato demasiado severo y quedar como un estereotipo de mediocridad, y no como alguien que decidió mirar la televisión.
la creatividad puede ser todo un cataclismo, se han perdido mentes sensatas debido a la supuesta espiritualidad del arte. ya muchos se han autoproclamado dioses, o ya muchos se han puesto a regañar a sus alumnos del taller.
las veces que escribo procuro hacerlo bien. y cuando no estoy escribiendo, no estoy escribiendo. la semántica es imperativa, pero nada severa. es todo un instrumento para esquivar las nieblas venenosas de lo que es sentirse artista.
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