martes, 23 de noviembre de 2010

martes, 16 de noviembre de 2010

HUMO (fragmentos)

(...)

-. Inicia una serie de intrincados bocetos para un intrincado cuadro. Los únicos motivos son peces y ramas. Lo elaborado de los arabescos invitaba a pensar en un lienzo amplio, pero era una madera de 23.5 x 15cm.
La obra daba la sensación de claustrofobia.

-. En una de las calles más transitadas se encontraba la casa: una casa antigua. En su jardín, un tanto derruido, estaba una fuente apagada de cantera. Dentro, bailaba una muchacha con vestido negro y con el pelo teñido de rubio. Fingía que pasaba los dedos por el agua.

-¿Y ahora qué le sucede a Geraldine?- preguntaba uno de los concurrentes, que no podía apartar la vista de
la actuación.

Las fiestas se organizaban cada fin de semana. Matías llevó a Andrés. Los amigos de Matías lo felicitaron por adquirir tan bello espécimen.
Cuando a Andrés le preguntaron su lugar de residencia, Matías dijo que no lo intentaran averiguar. Ni siquiera él lo sabía. A nadie le pareció una arrogancia de su parte. El aditamento hablaba de alguien tímido.
Fue en esa casa donde expuso elogiadísimo grabado a punta seca.

-. Entraron por la ventana  por dos motivos: además de que Matías no cargaba las llaves, era seguro que al escuchar la puerta su madre se levantaría, descubriendo la presencia del invitado. No fue una entrada aparatosa.
También fue la noche en la que Andrés pidió una historia.

-Ahora leo a un newyorkino. Mathías Fritz.
-Se llama como tú.
-Eres muy inteligente. Hay una historia muy curiosa y muy contable en ese libro, mira, nada más voy a leerte el final: "La historia lo juzga como el más imbécil de los soldados. Puede que jamás llegue a saberse que el cabo Wilde salió de la trinchera para experimentar el dolor de una bala".

domingo, 14 de noviembre de 2010

Algunas observaciones sobre Bob Esponja

1

Los análisis dirigidos a los dibujos animados son siempre hechos con el propósito (un tanto paranoico, o, mejor dicho, ocioso) de atacarlos: se encuentran mensajes subliminales; incitaciones a la homosexualidad (¡qué barbarie!); se insulta la complejidad con la que algunas caricaturas se construyen.
Bob Esponja posee, para mi, ciertas claves que lo vuelven interesante. Intentaré profundizar en ello, a riesgo de caer en la demencia de los cazadores de brujas.

2

El entorno social de Bob Esponja es bastante particular. Abundan los individuos destrozados por los empleos basura: los de los sueños truncados. Los hostiles, en general.
Calamardo Tentáculos podría llevar una vida incluso cómoda, a no ser de sus pretenciones artísticas. Calamardo no tiene talento, pero si un gran ego: insulta a los habitantes de Fondo de Bikini por ignorantes. Sus ideales de finura y exquisitez son ridículos: narcisismo y jardines secretos.
La dedicación de Arenita Mejillas es la ciencia, pero sus únicos logros han sido una dominación del karate y una maquina peladora de bananas, hecha para unos simios intelectuales, que son sus mecenas.
Ahora bien, Esponja es el más odiado del pueblo. ¿Por qué? Su infantilismo alcanza el nivel de psicopatía. Irrumpe a voluntad en la casa de Calamardo. Para poder despertarse en un día especial compra 200 despertadores. Pero es alguien inofensivo, bondadoso. ¿Qué es lo que hace que se pueda maniatar a alguien que no hace daño? ¿Qué es lo que hace tan perfectos a los demás?
El tema más tocado en la caricatura es la idolatría. Los objetos de admiración de todos son incomprensibles. Se aplaude el bronceado de la foca. Larry, la langosta musculosa, le dice a Esponja y a Patricio que si no viven como él, están vacíos: "tengo una motocicleta y un puesto de salvavidas, ustedes son unos alfeñiques".
Ésto es un asunto de reflexión. Con un mínimo de suspicacia, puede notarse el carnaval de plumas e ilusiones ópticas que se desarrolla en todos los medios, desde el escolar hasta el artístico. A los únicos a los que se les hace caso son a los que se disfrazan. No pinta tan bien, pero tiene bufandas bellas. No es tan carismática, pero hay algo en ella, un perfume, un collar, que la vuelve magnética. Es un poco grosero, pero pertenece a mi estrato. Escucha la música que todos escuchamos y su tartamudez es excelente: ahí está, pero no es incómoda, es más bien linda, "rarita".
Recordemos el episodio en el que Esponja encuentra una peluca alta y empolvada, una peluca horrible. Le fascina de inmediato y se la pone. En la calle se burlan de él. Arenita le hace comprender lo mal que se ve, y Esponja se deshace del aditamento. Entonces, un día, Esponja sin peluca sale de paseo: todos portan lo que él lució. Resulta que el integrante de una banda usa la peluca. A Esponja se le niega la vanguardia, porque el guitarrista es cool, y él es él.




3

Bob Esponja, al parecer, es el único optimista. Se acepta tal y cual es: un chiflado, un torpe, un adulto que debería madurar. Bob Esponja se entrega a sus pasiones: el coleccionismo de juguetes y Tritón y El Chico Percebe. Bob Esponja es disciplinado y virtuoso en su oficio: sus hamburguesas arrebatan las lágrimas de los comensales; no exige remuneración para deleite de Don Cangrejo. Una diferencia significativa en cuanto a Calamardo: a nadie le gusta la obra del pulpo porque éste lo único que desea es la fama y la fortuna, ni una sola escultura suya está elaborada con amor.
El paralelismo con lo que se piensa que debe hacer un artista es sorprendente. Picasso declaró su felicidad cuando pudo pintar como un niño lo haría. Kafka atravesó por las condiciones más insalubres y nunca dejó la literatura (la plancha de cocina, en el caso de Esponja).



4

En la actualidad se toma al freak como una suerte de héroe, gracias al error de poner la vida del artista sobre la obra. Se llega a considerar que las pedanterías que cometen ciertos artistas son simpáticas. Contextalizar no es sólo un deber sistemático, también sirve para entender que nosotros somos los aceptados socialmente; que nadie soportaría una charla con el iracundo Klaus Kinski, actor alemán; que nadie podría haber sido amigo de Hemingway o de Capote, el uno por su alcoholismo y arrogancia y el otro por su alcoholismo y ponzoña.; que cualquiera caería fumigado de sueño en una tarde con Hugh Monroe, que de lo único que podía hablar era de literatura; que nadie podría tener a Esponja de vecino, el más leal de los amigos, el más aventurero de los perdedores.
La mayoría de las vidas de los supuestos freaks son patéticas, o muy difíciles. Sus pasatiempos son envidiables; sus pasatiempos, obsesiones.

martes, 9 de noviembre de 2010

notas

Entonces, con sus ojos grises, con sus ojos como dos diamantes tristes, vio como la sangre manchaba su camisa.

martes, 26 de octubre de 2010

Ernesto "Chango" García Cabral. Los Olvidados, parte uno.

El México que más se conoce en el arte (porque México es un país excesivamente retratado: novelas, cine y artes plásticas) es el que está cimentado en manifiestos políticos. Además de las proporciones, nos han impresionado los mensajes que encierran los murales.
A pesar de que se llegue a creer que las manifestaciónes artísticas son una linea recta en la que solo destacan los aplaudidos, los demasiado grandes, hay ciertos figuras que pasaron y siguen pasando desapercibidas, figuras menos comprometidas (o tal vez más sutiles en cuanto a ideologías rojas se refiere) y más juguetonas, por lo que el espectador curioso se desentiende un poco de la manera en la que Diego Rivera y compañía eligieron como centro de idealización al campesino, y se aventura al descubimiento.
Ernesto García Cabral es uno de los abandonados. Puede resultar escandaloso a la mirada de los que creen que todo el México revolucionario y posrevolucionario fueron puros sombrerudos y terratenientes sanguinarios. La línea del "Chango" es el otro lado del telón: el mosaico de otro estrato social que no sólo estuvo conformado por anti obreros y explotadores, también por las burbujas y las plumas de pavo real; la coquetería y el cabaré; el sentido del humor que por apolítico sabe más incisivo; la vanguardia que siempre será acusada de traición al pueblo.







Nace el 18 de diciembre de 1890, en Huatusco, Veracruz. Además de pintor, fue bailarín de tango, luchador grecorromano y actor de cine mudo. Conoció a Walt Disney, a Dolores del Río, a Mario Moreno "Cantinflas". Hizo los carteles de varias películas del cine de la Época de Oro: "El Rey del Barrio"; "Tal para cual"; "Dos Charros y Una Gitana". Gracias a que el presidente Madero le ofrece una oportuna beca (una maniobra política inteligente, ya que su estilo sofisticado fue siempre contestatario) Cabral estudia en París, y no regresa hasta 1918, introduciendo el Art Decó en la publicación "Revista de Revistas", y deja un acervo enorme y grandioso, el acervo que lo posiciona imponentemente.
Su mirada está permeada por un amor odio hacia lo que dibuja. No abandona el desprecio, pero a la vez captura como testigo emocionado la volatilidad de las estolas, las limosinas y los zapatos bicolor, que desde ese entonces fueron ornamentos de la nostalgia




El espectador curioso mantiene la mente limpia para mirar. El espectador curioso valora lo que es valorable, no sólo el escándalo, las drogas, el izquierdismo. Ernesto García Cabral, muy escondido, es una respuesta a las pesquisas que los diletantes sólidos emprenden con las intenciones de pasar revista a otros asuntos, a otras posiciónes además de las panfletarias (o tal vez, publicitarias).




lunes, 4 de octubre de 2010

notas

Sus ojos habían dejado heridas de muerte a varias. En los días calurosos les volvía la fiebre por sus pupilas; las miraba como envolviéndolas en perfume, en abrigos de mink, en burbujas.
Eran unos ojos en peligro de extinción (últimamente, la única decoración atractiva en los hombres actuales es un color azul corriente y unos bordes caídos que recuerdan más a los cachorros que a lo masculino), unos ojos galantes, un par de claveles, un par de fauces devoradoras de tetas o de escotes abiertos.

notas

Sus ojos tan joviales lucían como un aditamento (un centro de mesa colorido) cuando entraba en los restaurantes. Tenían una consistencia vaporosa, pero era el vapor que exhalan las navidades románticas, o el del camino invisible que traza un ramillete de globos en el aire.